El Arcontado. Con el desarrollo de la democracia, los nueve arcontes tradicionales van perdiendo autoridad. Finalmente, conserva ciertas atribuciones de carácter judicial y religioso.

El Consejo (Bulé). Luego de las reformas de Clístenes lo integraban quinientos miembros, sorteados anualmente entre ciudadanos mayores de treinta años. Para deliberar, debido a su número, se dividían en diez secciones con cincuenta miembros cada una, que trabajan una décima parte del año. El Consejo posee amplias atribuciones, especialmente legislativas. Estudiaba todas las cuestiones de estado, preparaba y discutía los proyectos de ley y se ocupa de las relaciones exteriores.

La Asamblea del pueblo (Ecclesia). La componían todos los ciudadanos mayores de veinte años y es convocada, generalmente cada ocho días. Se reunen en el Ágora o en las proximidades de la Acrópolis. La Asamblea tenía la facultad de declarar la guerra, elegir anualmente los funcionarios y examinar su situación. Además era la encargada de ejecutar el ostracismo y otorgar la ciudadanía.
Los estrategos. A partir del siglo V a.d.C., diez estrategos reemplazan al arconte ptolemarca en el mando del ejército y las fuerzas navales. Pueden ser reelectos, y en caso de guerra uno solo dirigía las operaciones. Con el transcurso del tiempo aumentaron su prestigio y algunos, como Pericles, ocuparon altos cargos de poder.
El Areópago. A pesar de conservar su autoridad moral, en la práctica, pierde casi todas sus atribuciones. Juzga cierto tipo de crímenes, pero fundamentalmente cuida la educación y las costumbres.

El tribunal de los Heliastas. Lo integran seis mil jueces (seiscientos por tribu) sorteados entre los ciudadanos mayores de treinta años. Como era un cuerpo demasiado numeroso, para sus deliberaciones se divide en diez secciones de quinientos miembros cada una y se eligen mil suplentes. Esta cantidad excesiva de jueces, fue perjudicial para el funcionamiento de la justicia. Las atribuciones judiciales de este órgano, son amplias, pues entendía en casi todo tipo de crímenes, menos los asesinatos, que correspondían al Areópago














